Este es un blog para despistados. Si has caído aquí será porque ibas mirando las estrellas o las musarañas. Por despiste este blog está escrito en el idioma de otra galaxia. Pasa con él como pasó aquella vez que les tiré la caña a dos inglesas muy guapas y ellas no hacían más que decir: «no habla españas». Al final me bebí yo solo las tres cañas. Ligo poco, ya se ve. Lo de "para ligar" de la dirección de Internet es porque a "poesía" ya no le quedaban apellidos disponibles. (También, que diablos, por si acaso). Y es que, poesía en verso en este blog hay poca. En realidad es prosa de párrafos breves lo que hay. Son cincuenta años de palabras que se me han clavado como los pinchos de una chumbera y su picor me desespera. Palabras desencadenadas, enlazadas, entrecruzadas, hasta inventadas. Poco importa si ligan o no ligan.

Pasión

La pasión siempre es creativa
hasta para la destrucción

No es un perfume embotellado
pero su aroma incendió Roma
No se compra ni se planifica
No se vende, se regala
No se controla ni se domestica
Mas vieja que el Universo
No se renueva siempre es nueva

Enfermedad que cura
Viaje desbocado
Camino a la deriva
Fogonazo intermitente
Edifica con fuego y cenizas
Material de la locura

Veneno para beatas
Enardece, desencadena
Levanta y derriba
Empuja y obliga
Inspira y exalta
Mata y resucita

Mueve montañas
Provoca huracanes
Alimenta volcanes

No se tiene, se padece
No se posee, te posee
No se busca, se encuentra

Es el fuego del que habló Heráclito
El motor que buscaba Aristoteles
La razón que iluminó a Kant
El espíritu de Hegel
La locura de Nietzsche
La ética de Wittgenstein

Tan apasionadas son
las almas de destrucción masiva
como las de creación intensiva

Es la llama que nos llama
Pasión somos nosotros
Tú y yo, su escenario

Utopias

«Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible» 
Rafael Guerra, "Guerrita", Califa del toreo.

Toda mentira con un engaño.
Toda pesadilla con un sueño.
Toda ficción con un artificio.
Toda huida con un paso.
Todo truco con un amaño.
Toda chapuza con un apaño.
Toda locura con una alucinación.
Y toda utopia comienza con una negativa.

Rabieta de niño consentido.
Venganza de quien no acepta el mundo.
Para qué mejorarlo, mejor inventarlo.
Crear arquetipos, ficciones, irrealidades.
Entelequias, ensueños, ilusiones.
No es reforma ni es revolución, es evasión.
Un rodeo para sortear un no.
Un vivir en subjuntivo.

Toda utopia comienza con una negativa.
Continúa con una fantasía.
Termina con una afirmación.
de la cruda realidad.
La historia es una sucesión de desastres
que empezaron como quimeras.
Desdichados mundos felices.
Poderosos señores rodeados de moscas.
Tenebrosos grandes hermanos.
Hubo una utopia socialista y una anarquista.
Hubo una utopia nazi, la actual es neoliberal.

Solo queda soñar sueños, no delirios.
No son los paraísos los que atraen.
Repúblicas, dorados, harenes, islas.
Son los muros los que empujan.
Rejas, cerrojos, alambradas, vallas.
Saltar al vacío o escalar.

Toda utopia comienza con una negativa.
Cuando te niegas,
te reinvento afirmativa.
Mientras pongo los ojos en blanco,
suspiro.
A lo lejos oigo pasar las risas de los amantes.
Campanillas de una puerta que se cierra.
Resplandor de un sol que se pone.
Y suspiro.
Hasta descubrir que abrazar sombras no calienta.
No se puede vivir besando silencios.
Acariciando almohadas.
Por eso cada vez que digas no, yo diré sí.
Sí a una vida sin ti.

Temed al cuentacuentos

A Caperucta Roja la violó el leñador,
y luego el guardabosques.
A su abuelita también y a su madre.
Poco después se organizó una batida
para acabar con toda la manada de lobos
y de paso, con un ciervo, ocho jabalíes y un par de osos.
Hansel y Gretel murieron por una sobredosis de azúcar,
no los secuestró ninguna bruja.
El Cerdito Trabajador padeció una larga y dolorosa enfermedad laboral,
sus hermanos cuidaron de él como pudieron, con amor fraternal.
Los tres murieron en la indigencia
esperando las ayudas de la ley de dependencia.
La hormiga previsora fue desahuciada por el banco
y tuvo que refugiarse con la cigarra debajo de la parra.
El Patito Feo se suicidó, harto del acoso y de que le llamaran asqueroso.
Pulgarcito y sus hermanos se ahogaron en el Mediterráneo
en el naufragio de una patera, buscando una vida mejor.
A la Liebre presumida la atropelló un todoterreno
antes de que pudiera llegar a la meta,
y con su amiga la lenta Tortuga hicieron sopa unos domingueros.
La Sirenita fue petrificada,
convertida en una atracción turística.
Bella murió a manos de Bestia
en un nuevo episodio de violencia de genero.
Había denunciado malos tratos,
Bestia tenia una orden de alejamiento.
Con el Soldadito de Plomo hicieron balas,
una de ellas acabó, en la Gran guerra,
con el niño que había sido su dueño.
El Sastrecillo Valiente se pudre en la cárcel
por cantarle las verdades al rey.
La Cenicienta es esclava sexual en un burdel de carretera.
Blancanieves y la Bella Durmiente del Bosque
son adictas a las drogas
y se prostituyen en las calles de Cuentilandia.
Los Músicos de Bremen tocan en el metro por unas monedas
y salen corriendo cuando se acercan los munipas.
Midas, la Gallina de los Huevos de Oro, el Ladrón de Bagdad,
Ali Baba y los cuarenta mamones son banqueros.
Aladino y el Genio de la lámpara son petroleros.
El flautista de Hamelin es una estrella de la manipulación
un magnate de los medios de comunicación.
El gato con botas maneja un trust de logística y transportes.
Y el más valiente de todos, Juan Sinmiedo,
mientras se adoctrinaba
para ingresar en el cuerpo de los antidisturbios nacionales
fue víctima de un atentado terrorista de ISIS
o de ETA, que para el caso da lo mismo.

Colorín colorado.
Cuanto malentendido relatado.
Cuanto miedo desperdiciado.
Los peligros verdaderos no los cuentan sus cuentos.
Los relatos del peligro se escriben con la tinta del miedo.
Si no atendéis al cuento el miedo no escribe ni pinta.
Pero si queréis tener miedo temed al cuentacuentos.

Ideas en re

Las ideas sin sentimientos y sin emoción ya no (re)mueven a nadie.
No nos (re)activan como para hacernos volar.
Ya no provocan la (re)vuelta ni la vuelta a empezar.
No nos (re)concilian con el mundo.
No las (re)conocemos como nuestras.
No nos (re)animan el alma vacía.
(Re)fluyen sin fuelle hacia donde antes discurrieron henchidas.
Erre que erre (re)niegan de nosotros.
(Re)formadas por la insidia de los poderosos.
(Re)forzadas por la industria de la violencia.
(Re)transmitidas por los bocinazos de los medios.
(Re)producidas por la factoría de la docencia.
(Re)cortadas por los hachazos del miedo.
Quizá la (re)solución del problema
pase por la (re)invención de las ideas.
Por (re)iniciar otra vez el sistema.
Sin (re)caer, erre que erre, en los mismos errores.
Aprender más y menos (re)educar.
(Re)unir sentimientos distintos en torno a nuevas ideas
y (re)llenarlas de emociones.

Ese otro

No podemos hacer del otro el enemigo,
ni convertir al enemigo en el otro.

Ese otro no existe.
No podemos tener enemigos que no existen.
Hay que tener claro quien es el enemigo.
No necesitamos enemigos prefabricados.
Al verdadero enemigo hay que quitarle la mascara.
Tenemos que identificar al fabricante de enemigos.
A quien se beneficia de nuestros temores.
Es el enemigo.
No es el otro.

Ese otro no existe.
Es el tercero en discordia
de quien se cree propietario del mundo.
Es una ficción alevosa y premeditada
de quien se cree por encima.
De verdad diferente y superior.
Falsos distinguidos
mueven los hilos de los prejuicios
para componer su farsa.
Los ingenuos bailan y aplauden a su son.

Ese otro no existe.
El autentico enemigo lo llevamos dentro,
agazapado entre las tripas.
Es un parásito que nos hemos tragado,
envuelto en el azúcar de la Coca cola.
Un bicho trola que nos carcome lo humano.
El enemigo lo tenemos en la retaguardia,
manejando la intendencia,
un cobarde sin agallas que nos envía al frente,
escondido tras sus medallas.
El que nos remata con fuego amigo.

Ese otro no existe.
El otro eres tú y soy yo.
Esta es un revelación que no pueden hacer los otros por ti.
Nadie puede vivir tus epifanías.
Por mucho que el enemigo insista.
Su otro es tu amigo.
La confusión está calculada
para teledirigir la indignación,
para alimentar su poder,
el poder de la destrucción,
del egoísmo,
del odio;
y destruir el nuestro,
el poder de la amistad,
de la fraternidad,
del amor.

Convivir es "vivir con"
no "encima o debajo de".
Tu y yo somos yuxtapuestos,
coordinados y copulativos.
Ellos nos consideran subordinados.

Gobernar

Por nuestro miedo y su imposición.
Por su cálculo y nuestra complacencia.
Más por omisión que por definición,
gobernar es silenciar, manipular y excluir.
Mentir, robar y estafar.
Tanto en el país como en el hogar.
Administrar secretos.
Financiar atrocidades.
Alimentar vanidades.
Etiquetar personas.
Unificar mentalidades.
Promover desigualdades.
Asustar ancianas.
Prometer quebrantos.
Anunciar espantos.
Vaciar discursos.
Predicar moralinas.
Pasar páginas.
Forzar voluntades.
Castigar disidencias.
Pisotear libertades.
Levantar muros.
Tender alambradas.
Sembrar incertidumbres.
Aguar fiestas.
Hacer del agua vino.
Controlar sentimientos ajenos.
Engañar a muchos durante algún tiempo
y algunos durante mucho tiempo.
Quitarle caramelos a los niños.
Besar bebés cada cuatro años.
Apropiarse del dinero de los pobres,
sin que se note,
para dárselo a los ricos
y que parezca que la gente es lo importante.
Que parezca que parece.
Convertir apariencias en verdades.

Por definición gobernar debería ser
decir, permitir y compartir.
Educar, cuidar y compensar.

Maggie

«They are casting their problems at society. And, you know, there's no such thing as society. There are individual men and women and there are families. And no government can do anything except through people, and people must look after themselves first. It is our duty to look after ourselves and then, also, to look after our neighbours». 
Margaret Thatcher
en una entrevista para la revista Women's Own en 1987.

Ella se sabía un hombre muy poderoso.
Fue la primera sin ser principesca.
Princesa del cuento de las cuentas.
Prima donna de una opera de terror.
Tenía nombre de flor.
Pero las flores no son de hierro.
De hierro era su mano, de hierro su corazón,
y de hierro su pelucón.
Ella convenció a muchos de que lo más importante es el individuo
y no la colectividad.
Pero todos sabemos que mentía.
La sociedad solo deja de existir cuando los que padecen son los individuos.

No

«Ya no me quiere».
«Es cáncer».
«¿Donde está mi hijo?».
«La hipoteca me vence».
«Tengo miedo».
«La mataré».
«Duele mucho».
«¿Y mañana?».
«Me aburro».
«Quiero más».
«No quiero».
«No puedo».
«No debo».
«No».
«Si mi gato está muerto,
a mi qué me importa lo que pasa en Siria,
en Guatemala, en Birmania, en Palestina,
en Somalia, en el Congo
o en el portal de al lado;
a mi qué más me da quien nos gobierna,
si los azules o los colorados,
si los malos o los peores».
El opresor lo sabe.
Hay que luchar contra el sufrimiento
antes que contra la opresión.
Dejar de padecer libera.

En común

No es el sol, ni la noche.
No es el cielo y tampoco son las estrellas.
La tierra, ni el mar.
No es siquiera la muerte
y por desgracia, no es la vida.
No es el sentido, la razón, ni la sinrazón.
La alegría, ni la risa.
Por descontado, no es el odio.
Ni la esperanza, la fe o el perdón.
La palabra, ni el olvido.
No es tu sonrisa.
Ni es el amor, amor.
La única cosa en común que posee la humanidad
es el sufrimiento.

¡Ay!

Hay muchas maneras diferentes de discriminar y de oprimir,
infinitas maneras.
Pero ¡ay! todas hacen el mismo daño.
Los propietarios del dolor
lo administran con generosidad.
Oprimen vidas ajenas.
O es como ellos dicen o dices mal.
Discriminan sus bienes
entre sus propias maldades.
O estás con ellos o no estás.
El dolor enriquece a quien lo inflige,
y es gratuito para quien lo padece.

Me dicen: "vigila donde pisas".
Ten cuidado de a quien pisas, les digo.

Yo no dejo de pensar

Cuando nos plegamos nos doblegan.
Si nos amoldamos nos encajonan.
Cuando nos amansamos nos acallan.
Si nos resignamos nos sacrifican.
Cuando pensamos que no hace falta cambiar las cosas
o creemos que no se pueden cambiar las cosas,
entonces dejamos de pensar,
nos conformamos y aquietamos.
Pero creer no es pensar.

Yo no dejo de pensar.
Pienso en quien me quiere quieto.
En quien lo hace todo para que no podamos ni pensar.
En quien legisla o instruye sobre como pensar o en qué pensar.
Pensad que pensar es una actividad.
Es imposible pensar que no hay nada que hacer.
Quien piense que no se puede hacer nada está pensando.
Existe, eso sí, la inacción.
Existe quien no piensa y por eso no hace nada.
Sin confianza en que las cosas se arreglan pensando.
Y existe quien lo hace todo sin pensar.
Por ejemplo, amamos sin pensar,
pero amamos porque aún se puede hacer algo.

Yo no dejo de pensar.
Pienso en ti, sé que lo hago.
Que nadie me diga que no hay nada que hacer
mientras yo te pueda pensar.

Hemos perdido la capacidad de espanto

No hablo del susto de perder la cartera, las llaves o el móvil.
Sino del espanto que nunca nos dejaría perder lo que es valioso.
El que causan los espantajos, no los espantapájaros.
El espanto que pone de punta los pelos de adentro.
El que alerta los ojos y abre los oídos.
El que eriza la piel de la conciencia.
El que duele y despierta.
El espantoso.

Hemos perdido la capacidad de espanto.
La hemos perdido detrás de la estantería de los olvidos.
O en el fondo del mar de los engaños.
O delante del televisor.
La hemos perdido por falta de uso, por dejadez, por pereza,
por aburrimiento, por sueño, por vicio, por cobardía,
por mirar a otra parte.
Por desamor.
Por mal querer.
Porque sí.

Hemos perdido la capacidad de espanto.
No es que nos hayamos curado de espanto,
es que hemos enfermado por falta de espanto.
Nos hemos puesto perdidos de pérdidas,
estamos discapacitados perdidos,
sencillamente, somos unos perdidos.

Nos quedan escasas capacidades,
lo cual a mi me parece motivo de espanto.
Pero ya sabéis, hemos perdido la capacidad de espanto.

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